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PSICOTERAPIA
Y PROCESOS EMPATICOS
AUTOR: AUGUSTO ZAGMUTT CAHBAR |
Conferencia plenaria ofrecida en el VII°
Congreso Latinoamericano de Psicoterapias Cognitivas y II°
Congreso Uruguayo de Psicoterapia Cognitivo Conductual efectuado
en Mayo del 2008 en Montevideo, Uruguay.
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Resumen |
Se revisa la situación actual de la terapia cognitiva
postulando una continuidad desde los enfoques conductistas hasta
el posracionalismo en términos de la compejidad evolutiva
de los modelos en relación a su concepción de
la mente. Desde los mas objetivistas y representacionales hasta
los mas autorreferenciales.
En segundo lugar se hace referencia a la relevancia de la dimensión
corporal para la comprensión de la experiencia humana
de acuerdo a los datos invariantes que surgen desde los avances
en el conocimiento.
En tercer lugar se ofrecen algunas observaciones de como estos
hallazgos pueden ser incorporados a nuestro quehacer como clínicos
enfatizando la relevancia de los procesos empáticos.
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| 1.-
Situación actual de la terapia cognitiva |
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La terapia cognitiva en particular atesora en si una
gran diversidad y heterogeneidad de visones de la mente, de
técnicas de evaluación y estrategias de intervención
lo cual a menudo nos hace preguntarnos que relación tendría
una con otra. Por ejemplo que relación podría
tener un enfoque cognitivo clásico a lo Beck y un enfoque
constructivista como el de Guidano.
Sin embargo, si abordamos esta heterogeneidad de una manera
longitudinal, histórica podemos apreciar que en el interior
de las aparentes discrepancias se encierra un desarrollo coherente
que representa a mi juicio una evolución en términos
de complejidad (Zagmutt, 2006).
En particular el aspecto más importante a la base de
la mayor o menor complejidad en las diferentes posiciones en
el cognitivismo es el de la noción de mente que está
detrás de cada modelo.
Históricamente, desde los albores de la psicología
podemos ver una confrontación entre dos posiciones básicas
acerca de la mente. Una encabezada por Wundt, que es definida
por algunos autores como la mente sustancia y la otra sostenida
por James, la llamada mente proceso (Balbi.J., 2004)
Ambas concepciones colocan el estudio de la conciencia como
el objetivo fundamental de la psicología. Sin embargo
el primero, Wundt propone una metodología fisiológica
y experimental, empírica y deductiva inserta en un enfoque
positivista. Su programa de investigación entiende a
la conciencia como una entidad y dirige sus esfuerzos a develar
sus componentes constitutivos.
James en cambio considera la conciencia como una propiedad de
la vida y a la persona como una unidad indivisible de esta conciencia,
comprendida como un proceso. Es un enfoque teórico deductivo.
Estas dos posiciones se representan en dos teorías divergentes
acerca de la mente humana. Una es la Teoría Sensorial
y la segunda la Teoría Motora de la Mente.
La primera considera que el conocimiento viene de afuera y que
existe en el sistema nervioso un orden jerárquico correspondiente
que implica un sistema sensorial que recibe la información
externa y la organiza instruyendo un sistema motor o eferente
que ejecuta.
La segunda, la teoría motora de la mente, término
acuñado por Weimer en 1982 y que es uno de los fundamentos
de la meta teoría constructivista plantea que el conocimiento
es el producto de la actividad del organismo y no de su receptividad
pasiva de información.
El primer modelo de la mente, la mente sensorial es un modelo
fundamentalmente lineal y cuantitativo y se enmarca en la línea
de la simplicidad.
El segundo modelo, la mente motora en su carácter no
lineal implica una mayor complejidad.
Un segundo aspecto crítico para comprender
esta evolución desde modelos más simples a los
más complejos surge desde la práctica misma de
los terapeutas en acción. (Guidano,1990)
En el ejercicio de la terapia real, los terapeutas al aplicar
los modelos se encuentran a menudo que las dificultades encontradas
en el ejercicio real de la profesión, con los pacientes
reales con que trabajamos, exceden la capacidad explicativa
del modelo con que trabajamos.
Claros ejemplos de estas discrepancias que generan verdaderas
revoluciones personales son los casos de dos gigantes de la
terapia cognitiva, Beck y Guidano.
El primero, Beck, hace un salto increíble para su época
desde su solida posición en el psicoanálisis precisamente
al sentirse insatisfecho por la capacidad explicativa de la
teoría psicoanalítica.
A Guidano le ocurre algo similar solo que pareciera ser un proceso
más gradual y evolutivo, siempre enmarcado en el enfoque
científico clásico en el cual va derivando por
las discrepancias teóricas y experienciales en forma
gradual desde un enfoque objetivista a uno no objetivista de
la experiencia humana.
En tercer lugar la aparición de nuevo conocimiento. La
evolución de los modelos hacia una mayor complejidad
explicativa me parece el resultado natural de los avances en
el conocimiento.
Avances que surgen de diferentes fuentes. Tanto desde los aportes
de la filosofía fenomenológica y hermenéutica
(Arciero, 2005) como desde el mundo científico tal como
ocurre con los progresos en neurociencias, en vinculo, en teoría
de la emoción, en la llamada teoría de la mente,
por mencionar algunas de las áreas interdisciplinarias
que nos han iluminado en los últimos tiempos.
En relación a estos últimos aportes no puedo dejar
de señalar como en el mundo de la psicología y
la psicoterapia a menudo hemos hecho oídos sordos respecto
a evidencia sólidamente fundamentada cuando esta resultan
contradictoria con las posiciones históricas de algunas
escuelas psicoterapéuticas.
Esto contradice los criterios aceptados respecto a lo que se
considera que es un enfoque científico. De acuerdo a
Popper (1992) las teorías científicas avanzan
como conjeturas y refutaciones y no como confirmaciones de certidumbres
inflexibles transformadas en verdades inamovibles o dogmas. |
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Evolución metodológica
de los modelos terapéuticos cognitivos: de menor a mayor
complejidad de acuerdo al modelo de la mente que sostienen. |
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En su primera fase, la fase conductista, también llamada
asociacionista, la mente simplemente es cancelada metodológicamente.
Es algo además que se hace explícitamente. Es
la época de la llamada “Caja Negra” en la
cual los procesos internos son omitidos y se focaliza el interés
solamente en la conducta explicita. (Mahoney, 1991).
La mente es vista en este enfoque como una vía pasiva
de traspaso de la energía entrante generando un output
que es el resultado de asociaciones automáticas.
La percepción es dependiente del estimulo y la memoria
es un almacén de informaciones acumuladas. El conocimiento
entonces es jerárquico, con un control central .Y es
mediado por la percepción lo que deja afuera los aspectos
personales e históricos.
En una segunda fase llamada conexionismo se admite la existencia
de procesos mediacionales de interés científico.
Esto ocurre como resultado del avance en la computación
y en las neurociencias. (Varela, 1996)
Esto implica que se pone el foco en los procesos cooperativos
de los componentes de un sistema de tal modo que ya no hay una
especificidad estimulo respuesta sino que se empieza a aceptar
que el output es al menos parcialmente producto de la actividad
interna del sistema u organismo.
Se abre el interés por lo que ocurre en el interior de
la caja negra y comienza la llamada Revolución Cognitiva.
Fueron cruciales para que se generara este salto los avances
en la informática con el procesamiento en paralelo y
en la biología con los hallazgos de Hebb. Brevemente
este autor descubre que el aprendizaje se basa en cambios cerebrales
producto de la actividad correlacionada de las neuronas las
que generan una especie de conectividad interna autogenerada.
Por lo tanto es una forma primaria de auto organización.
Esta es la fase cognitiva clásica donde impera la cibernética
de primer orden, la cual Mahoney (1991) definió como
un puente conceptual entre el conductismo y el constructivismo.
El constructivismo es la tercera fase en la historia del aumento
de la complejidad de la noción de mente. La noción
de mente que sustenta esta meta teoría constructivista
es la de la mente motora.
Esta postula que si ya no es posible seguir afirmando que el
conocimiento es algo que nos viene desde afuera entonces el
mediador del conocimiento es la actividad del que conoce.
En este caso ya no tiene sentido hablar de la primacía
del input externo en el conocimiento sino que el sistema es
capaz de generarse a si mismo su propio input. Este es el planteamiento
esencial de la cibernética de segundo orden.
Este enfoque es coherente con el planteamiento de Maturana (1998)
en el sentido que somos sistemas cerrados a la información
y que el exterior no instruye, no informa sino solamente perturba.
De este modo la persona asimila a su propia viabilidad estas
perturbaciones.
El conocimiento y la adaptación ya no refieren más
a una validez externa al sujeto sino que a una viabilidad del
sistema para mantener su sentido de continuidad. En otras palabras
la viabilidad de la vida.
Otro aspecto que se desprende de lo anterior es que todo conocimiento
es autorreferencial. O sea que toda observación dice
más del sujeto que observa que de lo que observa.
Es por esto que el constructivismo considera a la persona como
un constructor de significados. Enfoque en el cual la persona,
su contexto, la subjetividad y su historia son aspectos relevantes.
(Mahoney, 1991).
El cuarto paso en la noción de la mente es el más
complejo. Al igual que el constructivismo, el posracionalismo
ve a la mente como un sistema de control descentralizado. Pero
además la mente se vuelve un proceso mucho más
imbricado con el mundo de los otros (Arciero, 2005) que en la
versión constructivista que podría ser vista como
solipsista.
Distintamente del enfoque constructivista que está centrado
en la transformación epistemológica, esta fase
representa un enfoque ontológicamente centrado (Guidano,
V. F. 1991).
El constructivismo se interesa en explicar cómo funciona
el conocimiento en la especie humana. En el posracionalismo
se busca entender además como opera el conocimiento en
la persona, en el individuo.
¿Cuál es la diferencia fundamental entre ambos
enfoques?
Los desarrollos epistemológicos actuales y la evidencia
científica validan la meta teoría constructivista
lo cual implica reconocer al ser humano como constructor de
su propia realidad. Sin embargo esto no parece ser suficiente
para explicar la complejidad de la experiencia humana.
Falta aun responder la pregunta siguiente: si aceptamos que
el hombre construye realidades que no son representaciones de
una realidad externa ¿Por qué se construye lo
que específicamente se construye y no cualquier otra
cosa? (Zagmutt, A. 2005).
En otras palabras ¿Que es lo que define lo que el sistema
autoorganizado va a constituir como una realidad significativa?
No es una pregunta banal dado que el constructivismo ha sido
criticado como una forma de relativismo cognitivo. Algo así
como que todo puede ser.
Para comprender como se construye el significado tenemos que
entender como está constituida la experiencia humana.
Para Guidano (1987) la experiencia humana ocurre en un proceso
de dos niveles, el nivel vivencial inmediato y el nivel explicito
de reordenamiento y asimilación de esa vivencia en un
sentido de continuidad y coherencia.
La subjetividad humana es vista como afectivamente basada y
organizada sobre la base de una tensión esencial entre
estos dos niveles.
Procesos que al desplegarse temporalmente en una trama narrativa
se articulan en un sí mismo, un personaje cuya tarea
es mantener un sentido de continuidad histórica incluso
a expensas de la realidad “objetiva”. Un sentido
de continuidad que esta constreñido a la mantención
de un sentido viable y positivo de sí mismo en un mundo
compartido. En otras palabras una identidad narrativa.
De esta manera toda construcción, toda explicación
está constreñida por la propia dimensión
vivencial la cual delimita el rango de lo que es posible al
nivel de la construcción explicita de la realidad, ya
sea interna o externa.
Dimensión vivencial la cual a su vez es constituida por
los significados emocionales configurados pre reflexivamente
a partir de los lazos afectivos primarios.
Este enfoque entonces es un enfoque que se caracteriza por ser
ontológico en la medida que da cuenta de cómo
el individuo construye un sí mismo a partir del mundo
compartido con los otros.
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Conclusiones |
Como pueden ver el aspecto crucial que hace la diferencia entre
estas distintas nociones de la mente tiene que ver con la manera
que entendemos cómo opera el conocimiento humano.
Desde el conocimiento entendido como una representación
radical de la realidad objetiva (el principio de correspondencia)
hasta el conocimiento entendido como una construcción
esencialmente autorreferencial.
Siendo las primeros más simples y las últimos
los más complejos.
Además podemos apreciar que se trata de niveles incluyentes
donde los más complejos incorporan a los más simples.
Podemos tomar como ejemplo de esto último los enfoques
de Beck y Guidano.
En el ejercicio de su quehacer como psicoanalista Beck no podía
explicarse la consistencia y la permanencia en el tiempo de
maneras de ser idiosincráticas en los pacientes a pesar
de las modificaciones que podían experimentar con la
terapia.
O sea que por mucho que sus pacientes cambiaran siempre mantenían
algo constante en su manera de ser. Entre otras cosas, esta
conciencia de un sentido de continuidad en los seres humanos
lo lleva a hacerse nuevas preguntas y debido a esto abandona
el psicoanálisis.
Crea un nuevo modelo poniendo a la cognición como el
aspecto central de su nuevo enfoque y señala que la psicopatología
obedece a una manera distorsionada y rígida de evaluar
la realidad.
El posracionalismo por su parte acepta la existencia de las
distorsiones cognitivas pero hace una distinción muy
importante.
Que si bien estas distorsiones cognitivas efectivamente ocurren
en el procesamiento mental de las personas, no se consideran
como categorías en si mismas.
Lo que sucede es que estas alteraciones de la evaluación
de la realidad de sí mismo y el mundo son la expresión
a nivel de superficie de procesos mucho más profundos
de mantención de la coherencia personal. En último
término procesos afectivos
Procesos que ocurren en la tensión esencial que ocurre
en la interacción dialéctica entre los dos sistemas
de conocimiento que constituyen la experiencia humana.
El cognitivismo tradicional se interesa en las regularidades
explicativas lo cual también interesa al posracionalismo.
Pero este último se interesa primariamente en las regularidades
experienciales automáticas que están detrás
de las distorsiones cognitivas.
Y por último la terapia cognitiva apunta a lograr en
el paciente pensamientos alternativos y el posracionalismo busca
la aparición de puntos de vista alternativos.
Los pensamientos alternativos pertenecen al mundo de la objetividad
sin paréntesis, o sea son universalmente válidos.
En cambio cuando hablamos de puntos de vista nos referimos a
las realidades posibles para el sujeto ya que estas están
constreñidas por su vivencia. Pertenecen a la viabilidad,
a lo que es posible en el mundo sin paréntesis.
Podemos así apreciar que un enfoque de nivel de complejidad
superior no tiene por que excluir al anterior sino que es incorporado.
Si echamos mano a lo que ocurre en las ciencias maduras y en
la física en particular podemos ver claramente este proceso
de crecimiento inclusivo de las teorías. En este sentido
la aparición de la teoría de la relatividad no
excluye a Newton, lo incorpora y va más allá.
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| 2.-
El cuerpo: la dimensión olvidada en la terapia cognitiva |
La breve exposición anterior acerca del status actual
de la terapia cognitiva y el análisis de los aspectos
que conducen a desarrollar teorías cada vez más
complejas acerca del funcionamiento de la mente apuntan en mi
opinión a destacar un aspecto olvidado en el cognitivismo
en psicoterapia.
Me refiero a la centralidad del cuerpo en contraste a la centralidad
de la semántica. Si estamos de acuerdo en considerar
el conocimiento humano como un producto de la evolución
entonces la mente existe en el cuerpo.
La imposibilidad de separar la mente de la corporalidad es lo
que proponemos al hablar de buscar una explicación de
la experiencia humana unitaria y procesal.
Desde esta posición se entiende a la mente como operaciones
que ocurren en la corporalidad. Pero que al mismo tiempo no
es reductible a estos aspectos corporales.
Revisemos algunos antecedentes que nos permita iluminar los
planteamientos anteriores, desde varias fuentes.
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Desde la Fenomenología |
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Siguiendo a Husserl podemos hacer una distinción entre
lo que el llama el “Körper “y el “Leib“,
dos modalidades diferentes de la corporalidad.
El primero, el Körper, se refiere al cuerpo físico
en su carácter de cosa, de objeto y en esa condición
susceptible de ser manipulado, evaluado, usado como tal.
El segundo, el Leib, se refiere al cuerpo como portador de una
vivencia, que pertenece al si mismo, que no es objeto. Es un
cuerpo fenoménico.
El primero es algo que poseo, que tengo. El segundo, el Leib
es el cuerpo que soy y que esta dotado de una intencionalidad
abierta al mundo y en el que se deposita el significado.
Aceptar este planteamiento implica abandonar el dualismo cartesiano
y considerar a la conciencia humana como una conciencia encarnada,
corporizada.
En este mismo sentido William
James en una conferencia ofrecida en Roma en 1905 y bajo el
título de “La Noción de Conciencia”
concluía lo siguiente: “Creo por tanto que no sabríamos
tratar la conciencia y la materia como si fueran esencias diferentes.”
refiriéndose a que la conciencia no existe como una entidad
en si misma sino que es parte de la experiencia unitaria y continua
de vivir. La conciencia vista como una función de la
vida. (James, 1905)
La conciencia es entonces entendida como sucesión de
experiencias unificadas y a nivel de la vivencia no hay una
separación entre lo objetivo y lo subjetivo.
Al igual que lo planteado por Guidano, para James la conciencia
no es una entidad, ni un contenido sino un proceso.
Merleau Ponty
Otro autor importante en la historia de las ideas es Merleau
Ponty quien también se interesó en el tema de
los límites entre cuerpo y mente. Este filósofo
fenomenólogo se interesó por los fenómenos
de la percepción.
Para él la percepción no proviene de una conciencia
separada de un mundo percibido sino que la percepción
es la relación entre la conciencia y el mundo.
El cuerpo constituye la inserción de la conciencia en
el mundo y el lenguaje es su instrumento, afirma.
La conciencia no es interioridad y el cuerpo no es una cosa,
rechazando el dualismo psicofísico. El cogito no es reflexivo.
Es pre reflexivo o en otras palabras un yo en el mundo.
Finalmente el cuerpo no es un objeto y la conciencia no es un
pensamiento. Merleau Ponty resume esta idea en la afirmación
“Soy mi cuerpo”. Un cuerpo que además no
está ni en el espacio ni en el tiempo. Un cuerpo que
habita en el espacio y el tiempo, que pertenece al espacio y
al tiempo.
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Desde
la Ciencia |
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Hayeck el economista y premio Nobel de economía 1974
escribió en 1952 un libro titulado “El Orden Sensorial
“ en el cual declara que su vocación fue la de
ser psicólogo y que la vida lo llevo a desarrollarse
como economista.
Una vez logrado el éxito en su profesión oficial
solicito el apoyo del London School for Economics y de esta
manera abordo la tarea de revisar el estado de la psicología
desde que el abandonara su estudio en la juventud hasta ese
especial momento.
Su conclusión fue la de que la psicología ha equivocado
el rumbo en algunos aspectos básicos de su objeto y reformula
la idea de percepción completamente.
Plantea revolucionariamente que el orden sensorial que nosotros
vivimos no nos es dado de afuera, como nos indica el sentido
común.
El conocer no ocurre porque nuestros receptores sensoriales
son impactados externamente por estímulos que son ordenados
jerárquicamente en nuestro cerebro.
El orden sensorial que experimentamos no es la representación
de los estímulos del medio sino que obedece a las operaciones
internas de clasificación y ordenamiento del que conoce
lo cual que define a la percepción como internamente
construida.
Llamo a esta característica el “Principio de lo
Abstracto” .Se trata de reglas que definen desde el organismo
mismo su orden perceptual.
De esta manera el postula que lejos de haber un inconsciente
profundo en un nivel inferior existe un supraconciente formado
por reglas restrictivas de la experiencia orientadas a la supervivencia
del sujeto que las porta.
Francisco Varela, creador junto con Humberto Maturana (1995)
de la Biología del Conocimiento es uno de los precursores
del constructivismo. Las consecuencias de su trabajo han marcado
un hito en la evolución de la noción de mente.
Su trabajo es vastísimo pero creo como terapeutas nos
puede resultar de interés su afirmación de que
la mente no está en la cabeza.
El afirma que la mente está en la actividad motora corporal
y por supuesto eso incluye al cerebro. Varela (1996) llama a
esta propiedad motora de la mente “Enacción”.
E incluso el fue más allá cuando afirmo que no
existen las mentes privadas. Con eso nos aclaro que el hecho
de afirmar que el conocimiento existe como una actividad interna
del organismo, no implica un solipsismo.
Esto dado que la construcción de una realidad humana
es imposible sin el encuentro con los otros humanos. Y que el
conocimiento y la mente son un producto del juego entre la corporalidad
y el mundo social.
Una mente así, corporizada, encarnada, y social no puede
ser tomada como una unidad aislada e independiente al modo de
las viejas películas norteamericanas de terror o de ciencia
ficción en las cuales se mostraba un cerebro o una cabeza
separadas del cuerpo que podían mantener una actividad
cognitiva coherente.
Si la mente humana está restringida en su existencia
al encuentro con los demás, los trabajos de los expertos
en vínculo confirman la trascendencia del mundo intersubjetivo
en la creación de un uno mismo y un mundo.
Allan Shore , Michael Meaney y la Neurociencia Social junto
a Patricia Crittenden son tres investigadores en apego que aportan
evidencia dura que me parece un aporte al oficio de psicoterapeuta
como una actividad profesional basada en evidencia que respalde
las diversas metodologías psicoterapéuticas.
Los trabajos de estos investigadores nos permite una profunda
comprensión de cómo los patrones vinculares tempranos
son aspectos que subyacen de manera importante a los trastornos
emocionales que sufren nuestros pacientes.
Aludo acá al hecho de que los seres humanos construimos
maneras de ser constreñidas por estos vínculos
primarios y que se expresan en disposiciones que pueden o no
realizarse en el curso del ciclo vital dependiendo de su historia
y de los desafíos personales que les toque enfrentar.
Tampoco esto implica que se esté planteando que existen
patrones vinculares mejores o peores. Simplemente hacemos alusión
al hecho de que será la relación entre estilos
de apego temprano, las consecuentes propensiones emocionales
personales y los contextos en que estos se expresan lo que permitirá
apreciar, desde el punto de vista de quien vive la experiencia,
lo adecuada o adaptativa que será su manera de ser.
Me parece importante hacer notar que estos son enfoques no deterministas
del apego temprano en relación a la psicopatología.
Allan Shore (2001 b) ha estudiado exhaustivamente las relaciones
que existen entre estilos de apego y sensibilidad al stress.
Plantea que las condiciones en que se desarrolla el vinculo
cuidador-bebe va a ser determinante en el desarrollo de las
estructuras neurológicas que se conforman en el niño.
Y que estos patrones vinculares son predictivos de posibles
dificultades emocionales en la adultez (Shore 2001a).
Michael Meaney (2005) es un investigador canadiense con un impresionante
trabajo experimental en la relación entre apego y propensión
al stress, tanto en ratas como en seres humanos.
Su trabajo se ha centrado en estudiar como la filogenia da lugar
a un fenotipo, vinculo mediante, y como este fenotipo puede
predecir vulnerabilidad en la adultez.
Para esto ha desarrollado una refinada y rigurosa metodología
acerca de los procesos de expresión epigenética
y como los procesos de metilación del genoma modifica
su expresión dando lugar a diferencias individuales.
Sin embargo el alcance de estas investigaciones es limitado
ya que dan cuenta de cómo ocurren vulnerabilidades generales
en los individuos pero no explica aquellas vulnerabilidades
específicas que son las que como terapeutas debemos enfrentar
diariamente.
Patricia Crittenden (2005) hace un importante aporte en este
sentido ya que su modelo maduracional del apego nos entrega
claves de cómo se configuran patrones de apego específicos
en sendas evolutivas personales.
Y de como estas sendas se fundamentan en los sistemas de memoria
que configuran lo específico en la sensibilidad particular
al stress en cada individuo.
Y lo más importante es que esta especificidad ocurre
en la muy única y personal historia de interacciones
de cada individuo con el mundo de los otros significativos.
Edelman es un verdadero revolucionario en la comprensión
de la mente motora y en los fundamentos biológicos en
los que se sustenta la experiencia humana. Su enfoque, el denominado
Darwinismo Neural se inserta plenamente en la noción
de epistemología evolutiva. (Edelman, 2007), (Zagmutt
y Silva, 1999 ) (Silva, Lecannelier 1998)
Siendo un autor riquísimo deseo destacar solamente aquello
que es central para la aspiración de una comprensión
de la mente basada en evidencia. Las nociones de conciencia
primaria y de conciencia secundaria o autoconciencia.
Estas nociones están respaldadas en la investigación
neurológica y permiten validar la noción posracionalista
de la existencia de una doble dimensión de experiencia
en la subjetividad humana.
Entonces la conciencia primaria es una conciencia momento a
momento y atemporal que compartimos con los demás seres
vivos.
Y la conciencia secundaria es una propiedad emergente fundamentalmente
humana que implica ser conscientes de nuestra propia conciencia.
Gracias a esta condición podemos organizar las vivencias
corporales de la conciencia primaria en una temporalidad y en
un sentido continuo de nosotros mismo lo que finalmente da lugar
a la autoconciencia.
Erik Kandel es Premio Nobel de Medicina 2000 por sus estudios
en memoria y aprendizaje. Pone al cuerpo como el mediador del
cambio psicoterapéutico. Su planteamiento es que el cambio
no ocurre en abstracto, ocurre en el cuerpo.
Señala que la mente ocurre en el cuerpo y que si bien
los genes son responsables de las propensiones emocionales,
su función de transcripción es influenciable por
el ambiente.
Estas expresiones del ambiente en los genes se manifiestan en
cambios en las conexiones neuronales. Cambios que relaciona
tanto con la configuración de una identidad personal
como con la disposición a trastornos emocionales.
Finalmente plantea que la psicoterapia produce cambios a largo
plazo a través de cambios en la expresión genética
que a su vez modifican la estructura del sistema nervioso, en
otras palabras la red sináptica(Kandel 1998, 2006).
Jaime Silva, joven investigador chileno formado primero como
terapeuta posracionalista y posteriormente discípulo
de Davidson, el líder de la neurociencia afectiva ha
desarrollado una interesante línea de trabajo en la línea
de la relación entre psicoterapia y cerebro.
Aun cuando se trata de una línea inicialmente especulativa
está abriendo preguntas y generando investigación
para buscar respuestas en un camino serio de búsqueda
de evidencia para el ejercicio fundamentado de la psicoterapia.
En un reciente artículo escrito conjuntamente con Andrea
Slachevsky (2005) postula que la modulación de la corteza
pre frontal (CPF) sería el mecanismo putativo del cambio
en psicoterapia.
Tomando como referencia los trabajos pioneros de Kandel, se
interesa en la idea de que la psicoterapia no actúa sobre
una entidad inmaterial, la llamada “mente” sino
que su efecto se expresa en cambios cuantificables en el sistema
nervioso.
Asumiendo que la regulación emocional es el aspecto central
en la psicopatología y en el cambio psicológico
conecta esta función en relación a la corteza
pre frontal.
Y que la corteza pre frontal tendría un rol fundamental
en la génesis, mantención y término de
la psicopatología.
Hace notar dos aspectos del funcionamiento de esta corteza pre
frontal: primero la estrecha reciprocidad de esta área
con otras áreas implicadas en el procesamiento emocional.
Y segundo destaca el hecho de que esta área es de aparición
y maduración muy tardía Esta tardía sinaptogénesis
y mielinizacion favorece el cumplimiento de las tareas de integración
y es afectada de manera importante por el contexto interpersonal.
Este es un aspecto de plasticidad del sistema nervioso que da
cuenta de por que es posible el cambio en psicoterapia al interferir
con los procesos automáticos rígidos promoviendo
respuestas más flexibles.
En el desarrollo de su trabajo es posible apreciar como la evidencia
empírica rompe mitos tales como los de la diferenciación
rígida entre estructuras puramente emocionales y puramente
cognitivas.
Por ejemplo en la CPF lateral la activación emocional
es inseparable de la información cognitiva. Emociones
y cognición estarían en estas áreas completamente
integradas.
En último término la regulación emocional
efectiva solo es posible si se reclutan las funciones inhibitorias
de la CPF.
Rizzolatti y Gallesse:
Neuronas espejo
Rizzolatti descubrió
por azar en el año 1995 en la Universidad de Parma experimentando
con monos las llamadas neuronas espejo. Neuronas motoras que
tienen la particularidad de activarse tanto cuando el sujeto
ejecuta una acción como cuando observa a otro efectuarla.
(Rizzolatti, Sinaglia, 2007)
Posteriormente este hallazgo fue confirmado en el cerebro humano.
Los investigadores han desarrollado a partir de esta evidencia
una infinidad de investigaciones que muestran la capacidad de
replicar acciones, intenciones y de reconocer emociones experimentadas
por otro en nuestro propio cuerpo.
Estos hallazgos han abierto un importante espacio para hipotetizar
una base biológica de la empatía y de la intersubjetividad
humana. Esto implica que seriamos capaces de vivir literalmente
la experiencia del otro con una vivacidad e inmediatez muy diferente
de una interpretación racional analógica, como
de alguna manera postulaban las llamadas teorías de la
mente.
Se trata de un estado corporal compartido con el otro que es
una comprensión directa, no mediatizada del estado emocional
del otro.
El hallazgo de las neuronas espejo coincide con el enfoque motor
de la mente en el sentido que no es posible diferenciar, tampoco
en la empatía, una objetividad más allá
de nuestra propia experiencia.
Si ya no interpretamos sino co-experimentamos entonces ya no
podemos afirmar la existencia de una objetividad y una subjetividad
como entidades independientes. En los procesos empáticos
mi experiencia se funde con la del otro y de ese modo yo no
puedo aludir a una mirada objetiva de lo que el otro siente
sino que solamente podemos aludir a una coconstruccion empática
de la experiencia del paciente.
Gallesse escribe:
“Una forma de comprensión experiencial de los demás,
la “sintonía emocional” se logra modelando
su conducta como experiencias intencionales sobre la base de
la activación de sistemas neurales compartidos que subyacen
a lo que los otros hacen y sienten y lo que nosotros hacemos
y sentimos. Este mecanismo de modelamiento es simulación
encarnada”.
“Paralelamente a la descripción sensorial distanciada
de los estímulos sociales observados, representaciones
internas de los estados corporales asociados con acciones, emociones
y sensaciones son evocadas en el observador, tal como si este
estuviera efectuándola misma acción o experimentando
una similar emoción o sensación”.
“Las neuronas espejo parecen ser el correlato neural de
este mecanismo. Mediante un estado neural compartido ocurriendo
en dos diferentes cuerpos, el “otro como objeto”
se convierte en “otro si mismo”. Una sintonía
intencional defectuosa causada por un déficit en la simulación
encarnada puede provocar algunos de los déficits sociales
de los autistas”.
La empatía, a partir
de los hallazgos de Rizzolatti, Gallesse y otros deja de ser
solamente una interpretación cognitiva de los estados
mentales del otro.
La clásica Teoría de la Mente pasa a ser reemplazada
por una Teoría de la Simulación en la cual las
neuronas espejo están involucradas en la capacidad de
un observador de experimentar una comprensión encarnada
de la experiencia del otro y sus intenciones.
En ese sentido se abren expectativas para la aspiración
de la psicoterapia de desarrollar una metodología en
tercera persona que permita el acceder e intervenir en la experiencia
en primera persona.
Al respecto el mismo Gallesse afirma que “un elemento
crucial de la cognición social es la capacidad del cerebro
para vincular directamente las experiencias de la primera y
la tercera persona” (Gallese et al, 2004).
Finalmente una precaución para evitar la siempre presente
tentación reduccionista. Gallesse señala que probablemente
la simulación encarnada no es el único mecanismo
subyacente a la cognición social.
Y hace un comentario importante en el sentido que él
no está planteando una nueva frenología advirtiéndonos
de la complejidad no localizacionista de las funciones mentales.
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| 3.-Consecuencias
de estos hallazgos y desarrollos en la psicoterapia |
La psicoterapia enfrenta una crisis de crecimiento. A pesar
de sus logros evidentes y de haberse insertado en nuestra cultura
como parte integrante de la vida diaria de la gente aun genera
polémica en especial por lo contradictorio de sus explicaciones
y sus resultados.
A pesar de que las terapias funcionan el problema es que sus
resultados parecen depender más de las característica
de la relación terapéutica que del modelo que
se aplica lo cual evidencia un déficit explicativo insoslayable.
Por otra parte si bien los resultados obtenidos por la psicoterapia
son promisorios, no tenemos datos sólidos ni explicaciones
adecuadas para los efectos iatrogénicos que podemos observar
en muchos pacientes.
Vale decir que la terapia puede hacer bien pero también
puede dañar y es importante que conozcamos el por qué
de estos efectos indeseados.
Un aspecto importante que considerar para explicar este orden
de cosas es que la psicopatología ha olvidado un hecho
crucial. Es el hecho de que en toda disciplina clínica
el abordaje de la anómalo o patológico se hace
en relación a lo normal.
Esto apunta a la necesidad de contar con una fisiología
de la experiencia normal desde la cual se comprenda la psicopatología.
En otras palabras la psicoterapia es efectuada sin un referente
que contraste los aspectos sanos con los patológicos
en el paciente.
De tal modo la calificación de lo normal o lo patológico
queda al juicio personal o la autoridad del observador. Este
es el gran problema que tienen las cuestionadas nosologías
psiquiátricas en boga.
Esto ocurre a mi parecer por el predominio de los enfoques objetivistas
de la experiencia humana fundados en las teorías sensoriales
de la mente en las cuales no se toma en consideración
como está hecha la experiencia desde el punto de vista
de quien la vive.
Esta situación tiene como importante consecuencia para
nuestra disciplina la evidente dificultad que ha mostrado para
desarrollar una teoría unitaria y abarcativa en tercera
persona que de cuenta de la experiencia en primera persona.
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La experiencia Humana |
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La pregunta por la experiencia humana en primera persona es
la pregunta que provoca en Vittorio Guidano una verdadera revolución
conceptual al cambiar el foco de interés desde los enfoques
objetivistas hacia un enfoque no objetivista de la mente humana
(Guidano, Liotti,1986 ) el cual posteriormente llamo posracionalismo.
Su meta fue desarrollar un modelo clínico fundado en
una fisiología de la experiencia normal y de este modo
aproximarse a una comprensión en primera persona de los
desbalances emocionales.
Guidano propuso una metodología terapéutica procesal,
evolutiva y sistémica que considera los aspectos señalados
anteriormente en relación a la doble dimensión
de la experiencia humana y la búsqueda de la coherencia
del significado personal (Guidano 1987).
Es la llamada metodología auto observacional la cual
implica un estilo vincular de alto compromiso emocional que
permita al paciente poder comprender y referirse la estrecha
relación que existe entre su manera de ser y el trastorno
emocional que sufre.
En otras palabras busca generar una relación cooperativa
que le permita al paciente apropiarse en el lenguaje de la experiencia
que está viviendo en la conciencia primaria y de esa
manera lograr la regulación emocional.
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Empatía y Metodología
Autoobservacional |
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La terapia posracionalista pone al cuerpo en el centro del conocimiento
humano. El cuerpo como experiencia y como significado.
Ya hemos señalado que de acuerdo a este enfoque no es
la interpretación cognitiva errada de los hechos lo que
nos afecta. No nos enfermamos por una distorsión cognitiva
ni por cualquier otro tipo de déficit.
Lo que nos afecta es lo inasible de lo que nos ocurre en la
inmediatez de la experiencia cuando se gatilla el trastorno
emocional.
Es la incapacidad del individuo sufriente de reordenar lingüísticamente;
en otras palabras de apropiarse en el lenguaje de esta vivencia
inescapable. (Arciero, 2005)
Esta experiencia que al paciente le resulta ajena y amenazante
y que no puede integrar a su historia personal es lo que subyace
al trastorno emocional desde el enfoque posracionalista.
Esta inmediatez, esta vivencia vivida como ajena y extraña
se anida en la corporalidad.
El significado es corporal, pre reflexivo, afirma el posracionalismo.
En otras palabras el significado no es semántico, sino
que es encarnado.
La conciencia opera en ese momento en una intencionalidad que
se constituye como un automatismo que no es accesible para el
individuo sufriente.
Con esto me refiero a que la experiencia inmediata, pre reflexiva,
que no es posible integrar como propia pone a la persona en
la condición experiencial de estar clavado en la conciencia
primaria de manera rígida y concreta. En un mundo objetivo
en el cual no hay otro punto de vista posible.
En otras palabras al estar en esa condición experiencial
estamos lanzados o arrojados en una manera de estar en el mundo
que no nos es comprensible pero que define nuestro estar en
el mundo.
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| ¿Cómo
podemos ayudar al paciente que sufre esa condición? |
Hay tres aspectos relevantes para contestar esta pregunta.
Una es tener una teoría en tercera persona que de cuenta
de cómo opera el paciente en primera persona.
La otra es la capacidad de dirigir la observación del
propio paciente hacia su pantalla interna de modo que el pueda
hacer distinciones en su propia experiencia. Generando una atención
selectiva del paciente hacia estos aspectos que sus procesos
de coherencia sistémica no le permiten advertir.
En tercer lugar necesitamos un estilo de vinculamiento terapeuta-paciente
que le permita a este ultimo explorar y referirse lo que le
ocurre (Zagmutt, 2004)
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Relación
terapéutica |
Los estudios en efectividad en psicoterapia muestran sistemáticamente
que un ingrediente activo fundamental como promotor del cambio
terapéutico es la calidad de la relación terapéutica.
En otras palabras las variables personales del terapeuta son
variables criticas para el cambio por sobre los modelos que
sustenten.
La capacidad empática del terapeuta parece ser una condición
fundamental para poder dirigir la atención del paciente
a aquellos aspectos de su vivencia que a este le son imposibles
de integrar.
La empatía del terapeuta en la terapia se constituye
doblemente: Es tanto una comprensión interpretativa de
la experiencia del otro (lectura de la mente) como una comprensión
experiencial que involucra una experiencia emocional personal
real.
Esta última modalidad es denominada “Simulación
encarnada” (Gallesse, 2006).
La simulación encarnada es importante como una manera
de acceder a la intencionalidad de la mente del otro. Esta intencionalidad
puede ser anticipada por el terapeuta gracias a esa capacidad
empática conjuntamente con la teoría en tercera
persona.
Esto implica que yo como terapeuta puedo no solamente entender
cognitivamente la experiencia del paciente sino que puedo vivirla
encarnadamente y hacerla mía. En otras palabras puedo
co-experimentar con el paciente su estado pre reflexivo.
De esta manera es posible ayudar al paciente a romper la inaccesibilidad
a su propia intencionalidad. La autoconciencia implica exactamente
eso: acceder a ese nivel inaccesible de la conciencia.
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La
técnica de la Moviola |
En la Metodología Posracionalista se usa comúnmente
una técnica específica creada por Vittorio Guidano
(1987). Es la llamada Técnica de la Moviola.
La técnica de la Moviola es un procedimiento que opera
en un sentido opuesto a la actitud que tiene el paciente para
mantener su coherencia sistémica.
El paciente utiliza para mantener su sentido de continuidad
personal lo que Guidano llamó procesos de autoengaño.
Esta última es una palabra heredada de la tradición
psicoanalítica probablemente surgida de su profunda interés
y admiración por el trabajo de Sir John Bowlby. Personalmente
me parece más apropiado usar el término “desatención
selectiva” para dar cuenta de estas estrategias
Al contrario, para el terapeuta posracionalista la tarea consiste
en promover la atención selectiva a aspectos de la experiencia
del paciente que el no está en condiciones de advertir.
Intervención planificada mediante un enfoque teórico
en tercera persona y estratégicamente orientada a perturbar
al paciente en primera persona.
La moviola en si es un procedimiento muy sencillo que consiste
en detener la secuencia de escenas de un relato de una experiencia
critica en un momento ,una escena en la cual podemos suponer
hay un cambio emocional correlacionado con la perturbación
que estudiamos (Zagmutt, 2004).
Es un procedimiento que recuerda la “reducción
fenomenológica” de Husserl. Un momento en que se
suspende todo juicio para estudiar cómo está constituida
esa experiencia.
En la reconstrucción, en el “Guiar y Seguir”
(following” and “leading”) , tomado por Guidano
de Leslie Greenberg ( 2000) , el guiar implica un doble aspecto
técnico. Por una parte operar en un conocimiento en tercera
persona y simultáneamente estar ensimismado en la experiencia
del paciente en primera persona. De esa manera es posible ayudar
al paciente a hacer nuevas distinciones de su experiencia.
Una vez que el paciente ha hecho una distinción diferente,
o sea cuando ha sido capaz de reconstruir la experiencia critica
focalizada, el terapeuta puede reformularle esa experiencia
con aspectos de la misma experiencia.
Esta es la manera en que resulta posible operar como un perturbador
estratégicamente orientado sobre el paciente.
Generando en el condiciones que le den la opción de que
se gatille una auto reorganización de la modalidad de
hacer la coherencia.
En otras palabras esto le permite al paciente reordenar su historia
manteniendo su sentido de continuidad personal.
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Conclusiones |
En un enfoque no objetivista la terapia, lejos de ser un encuentro
impersonal es un encuentro humano en el cual las capacidades
empáticas juegan un rol crucial.
La empatía permite operar en la interfase entre una teoría
en tercera persona y la intervención en la experiencia
en primera persona del paciente.
Para lograr esta compenetración empática, tenemos
que ser capaces de reconocer encarnadamente la experiencia que
sufre el otro.
No se trata de una comprensión cognitiva sino de una
co experiencia encarnada.
De este modo la empatía pasa a ser un componente esencial
de un método y no simplemente un epifenómeno o
una condición socialmente deseable del acto terapéutico.
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Sociedad de Terapia Cognitiva Posracionalista
Callao 2970 Of. 904, Las Condes, Santiago.
Teléfono para informaciones (56-2) 2324677
E-mail contacto@posracionalismo.cl
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